Reporte Cultivo

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Matías Imperiale, ingeniero agrónomo y referente en bioinsumos, hablando en una reunión con una computadora portátil y una pantalla de presentación de fondo.
Agro Sustentable

Argentina abraza los bioinsumos. ¿El futuro de la agricultura sostenible?

Parte del crecimiento de los bioinsumos se debe al trabajo de técnicos y empresas que vienen empujando esta idea desde hace años. Uno de los que se destaca es el ingeniero agrónomo Matías Imperiale que desde Agro Sustentable trabaja directamente con productores para que puedan adoptar estos insumos de manera segura y efectiva.

En muchos campos argentinos los productores están probando nuevas formas de cuidar sus cultivos. Ya no se trata solo de aplicar productos químicos para combatir plagas o mejorar el rendimiento. Cada vez más se habla de microorganismos, hongos, extractos vegetales y otros recursos naturales que ayudan a mejorar la producción sin dañar el ambiente. 

Este cambio no se da por casualidad. Muchos productores quieren prácticas más amigables con el suelo, el agua y la salud humana. Los bioinsumos ofrecen una alternativa. Algunos reemplazan productos químicos tradicionales, otros los complementan y lo mejor: están funcionando.

En zonas agrícolas del país como el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y parte de Córdoba se está viendo un crecimiento importante en el uso de bioinsumos. En cultivos como la soja, el maíz y el trigo ya hay ensayos que muestran mejoras en el rendimiento y también en la salud del suelo. Al comienzo, algunos productores tenían dudas. Pero con pruebas concretas en sus propios lotes empezaron a confiar más.

Matías Imperiale, Director Operativo de Agro Sustentable, lleva tiempo recorriendo campos, charlando con productores y armando estrategias que combinan ciencia, experiencia y compromiso ambiental. Su enfoque no es imponer un paquete cerrado, sino entender qué necesita cada lote, cada cultivo y cada productor. 

Un cambio que empieza en el suelo

Muchos de los problemas de los sistemas agrícolas tradicionales tienen que ver con el deterioro del suelo. El uso intensivo de fertilizantes y agroquímicos puede afectar la vida microbiana que es esencial para que las plantas crezcan sanas. Los bioinsumos apuntan justamente a mejorar esa vida invisible pero clave.

Hay bacterias que ayudan a fijar nitrógeno del aire y lo hacen disponible para las plantas. Otras liberan fósforo que está en el suelo pero que las raíces no pueden aprovechar fácilmente. También hay hongos que se asocian con las raíces y ayudan a absorber agua y nutrientes. Todos estos organismos, cuando se aplican en forma de bioinsumos, pueden mejorar la producción sin agredir el ecosistema.

Además, los extractos vegetales o minerales también cumplen un rol importante. Algunos estimulan las defensas naturales de las plantas, otros ayudan a reducir el estrés causado por sequías o heladas. Incluso hay productos que actúan contra ciertas plagas o enfermedades pero sin generar resistencia como suele ocurrir con los químicos.

En Agro Sustentable, el equipo de Imperiale trabaja en el desarrollo de soluciones a medida. No todo lo que funciona en una región es útil en otra. Por eso hacen pruebas en distintos ambientes y evalúan los resultados con cuidado. La idea no es vender por vender, sino construir relaciones con los productores y acompañarlos en el camino hacia una agricultura más sustentable

Hay quienes creen que el uso de bioinsumos es una moda o algo exclusivo de quienes hacen agricultura orgánica. Pero no es así. Cada vez más productores que manejan grandes superficies están incorporando estos productos en sus esquemas. A veces es para reducir costos y otras veces para cuidar el suelo o cumplir con exigencias de mercados que piden prácticas más responsables.

También hay un factor económico que empuja este cambio. Los precios de los insumos importados han subido mucho y los bioinsumos, que en muchos casos se producen en el país, resultan más accesibles. Además los productores valoran que, al usar productos biológicos, no dependen tanto de las variaciones del dólar o de los vaivenes del mercado internacional.

Más conocimiento, más confianza

No se trata solo de aplicar un producto y listo. Muchas veces los bioinsumos requieren ciertas condiciones para funcionar bien. Hay que prestar atención al momento de aplicación, a las mezclas, a la temperatura y a la humedad del suelo. El rol del asesor técnico es fundamental.

Desde Agro Sustentable el equipo viene desarrollando manuales prácticos, videos explicativos y plataformas digitales para que los productores puedan aprender de manera sencilla y rápida. La idea es que cualquiera pueda entender cómo y cuándo usar los bioinsumos sin volverse loco.

La compañía trabaja con universidades e institutos para validar científicamente los resultados. La combinación entre conocimiento técnico y experiencia práctica es lo que está haciendo la diferencia. Cuando los productores ven mejoras concretas en sus lotes empiezan a recomendar el uso de bioinsumos a sus vecinos. Así el crecimiento se da casi de boca en boca.

Cada vez hay más ferias, congresos y encuentros donde el tema de los bioinsumos ocupa un lugar central. Incluso algunas provincias están impulsando programas específicos para fomentar su uso y se están creando normativas para garantizar la calidad y trazabilidad de estos productos, lo cual ayuda a que los productores tengan más seguridad al comprarlos.

La transición hacia una agricultura más sustentable no es fácil pero está en marcha. Los bioinsumos son una pieza clave en ese camino. Gente como Matías Imperiale, con su mirada técnica y su compromiso con el ambiente, está ayudando a que cada vez más productores puedan sumarse sin miedo, con datos y resultados reales en la mano. No se trata de cambiar todo de golpe pero sí de dar pasos firmes hacia una forma de producir más sana y responsable y eso ya está pasando en muchos rincones del campo argentino.