La sostenibilidad de la agricultura orgánica y los re-cursos naturales, se refieren al uso de los recursos biofísicos, en un espacio geográfico determinado, los que, mediante el manejo de tecnologías apropiadas, permitan obtener bienes y servicios directos e indirectos de forma de satisfacer las necesidades actuales y futuras. El recurso suelo, es un eje importante de la sostenibilidad, porque en él ocurren importantes cambios de índole, físico, químico y biológico, los que están estrechamente relacionados con las funciones de producción de los suelos, los procesos de disponibilidad de nutrientes y la calidad intrínseca de los mismos. Estas variables de estudio físico, químico y biológico pueden ser obtenidas aisladamente, pero analizadas en conjunto, constituyen indicadores que expresan la evolución del estado de salud del suelo o las mejorías alcanzadas por la implementación de los sistemas orgánicos.
El concepto de calidad de suelos (Doran, 2002), lleva implícito el de manejo y prácticas que el hombre realiza en los sistemas, así como, el concepto de sostenibilidad conlleva a indicadores que dejan evaluar y monitorear los cambios a lo largo del tiempo (Bockstaller & Girardin, 2003). Un requisito de los indicadores de sostenibilidad, es poder evaluar y monitorear la evolución del sistema a través del tiempo, a modo de comprender el efecto antrópico que el hombre realiza sobre los mismos. Muchas variables que pueden ser evaluadas en el tiempo, están estrechamente relacionadas con procesos claves en la conversión a la agricultura orgánica. La calidad de suelos “per se”, puede garantizar funciones productivas, o evaluar el estado general del mismo, pero además las variables utilizadas en estos estudios, pueden conjugarse desde otras formas para ser utilizadas en la construcción de indicadores que evalúen la evolución de la fertilidad en el tiempo.
En algunos trabajos realizados en suelos tratados con enmiendas orgánicas compostadas (Sasal et al., 2000). Los valores de pH tendieron a la neutralidad, la capacidad de intercambio catiónica se vio incrementada, la materia orgánica aumentó proporcionalmente con el aporte de carbono mientras que la densidad aparente del suelo disminuyó a medida que la infiltración de agua, la porosidad total y la macroporosidad resultaban más elevadas. En otros ensayos de larga duración (FiBL,2000) los valores de biomasa microbiana y actividad biológica aumentaron en los tratamientos bajo agricultura orgánica a medida que los coeficientes metabólicos eran más bajos, indicando menor energía para su mantenimiento. En términos generales, para poder expresar claramente la existencia del estado edáfico deseable para el manejo orgánico del suelo, favorable a la nutrición de las plantas, los microrganismos, la macro y mesofauna, es necesario recurrir a indicadores que cumplan premisas básicas. Para poder demostrar los efectos de la evolución de la fertilidad, estos indicadores deben surgir de la conjunción de variables físicas, químicas y biológicas del suelo, y ser sensibles en su rango de detección a los cambios provocados por la agricultura orgánica.
Importancia de los indicadores de fertilidad de suelos
La interpretación de indicadores de fertilidad de suelo en relación a las producciones orgánicas, con énfasis en sistemas mixtos agrícologanadero, ha sido analizada en este trabajo en un amplio rango de ambientes. Estos sistemas mixtos, están representados por los establecimientos más significativos de la pradera pampeana, con un gradiente de diferentes series de suelos, texturas y características agro-climáticas don-de la agricultura orgánica, se viene practicando en variados cultivos de cereales y oleaginosas, en rotación con sistemas de recría e invernada.
Desde el punto de vista metodológico, análisis que permitan expresar el estado edáfico de los suelos bajo agricultura orgánica han sido propuestos anteriormente (FiBL, 2000). Resultados a cerca de los experimentos de larga duración, como DOK trial en FIBL Suiza, CROPSYS en ICROFS Dinamarca y experimentos del RODALE Instituto en EEUU con más de 30 años de duración, demuestran que es posible una adecuada validación de la agricultura orgánica, si se dispone un análisis integrando de variables químicas, físicas y biológicas del suelo, bajo diferentes manejos.
En analogía a los experimentos de reconocimiento internacional, mediante el registro y sistematización de propiedades químicas, físicas y biológicas del suelo, se pudo inferir el estado y calidad de los suelos, y La respuesta de estos bajo los sistemas orgánicos extensivos. Muchas de las variables seleccionadas, en la utilización de indicadores de fertilidad fueron robustas en la medida que permitieron comprender procesos generales de los suelos, relacionados con cambios de estación climática, régimen hídrico, procesos asociados a las pérdidas de materia orgánica, disponibilidad de nutrientes, sistemas de labranzas, de modo de comprender mejor, la dinámica de los procesos de fertilidad actual y potencial, en estos sistemas orgánicos extensivos.







