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Agroindustria

Los cultivos de cobertura y su influencia en los olivares mediterráneos

Los cultivos de cobertura sirven para reducir la erosión y la escorrentía frena la pérdida de carbono orgánico del suelo en comparación con las acciones de laboreo.

Los suelos agrícolas mantienen la vida con la producción de alimento, pero también tienen un rol fundamental frente al cambio climático. Actúan como sumideros de carbono depositando grandes cantidades de carbono y disminuyendo su concentración en la atmósfera. En suelo, ese carbono, es el principal indicador de fertilidad, por lo que un incremento de la concentración de este elemento implicaría más alimento y un aire más limpio.

En el olivar mediterráneo se generan altas tasas de erosión debido a una tormenta perfecta: un clima con episodios de lluvias intensas, la orografía de muchos olivares de montaña con pendientes elevadas y la labranza convencional que deja el suelo desnudo, alentando la escorrentía, el arrastre de suelo y, con él, la pérdida de carbono orgánico vinculado al sedimento.

Con el objetivo de descubrir si las cubiertas vegetales son una buena estrategia para frenar la pérdida de carbono orgánico del suelo por erosión, un equipo de expertos llevaron a cabo un trabajo de investigación denominado “Mecanización y Tecnología Rural” que analizó durante cuatro años, los efectos de las cubiertas vegetales en la pérdida de carbono orgánico del suelo en comparación con el uso del laboreo convencional.

En ese sentido, los integrantes del proyecto estudiaron las principales zonas olivareras de Andalucía, con 8 fincas en las principales comarcas olivareras con suelos diversos, diferentes tipos de olivar: olivar tradicional, de montaña e intensivo y con casi todos los tipos de cubiertas vegetales para conocer también la influencia de estos factores en la pérdida de carbono. Como conclusión del análisis, los especialistas observaron que las cubiertas vegetales no sólo reducen la erosión y la escorrentía sino que también disminuyen la pérdida de carbono orgánico del suelo en tres cuartas partes en comparación con el laboreo. 

Los datos del estudio también revelaron que las cubiertas vegetales en el olivar mediterráneo disminuyeron la escorrentía un 37,6% y la erosión un 85,6%, frenando también la pérdida de carbono en un 76,4%. A partir del manejo conservativo, el suelo del olivar estuvo protegido frente a la lluvia de media a lo largo de cada campaña en un 65,7% mientras que con laboreo la protección del suelo bajó al 22,4% de media.

A pesar de que el suelo con cubiertas vegetales multiplica por cuatro o cinco su concentración de carbono frente al suelo labrado, la pérdida de carbono se sigue reduciendo al disminuir tan drásticamente la erosión y mejorar la estructura y cohesión de las partículas de suelo.

Una cuestión a tener en cuenta es cómo el sistema de manejo se convierte en el factor principal para controlar la pérdida del carbono orgánico del suelo. Esto ocurrió en todo tipo de olivares y de cubiertas analizadas.

De alguna manera el trabajo respalda el uso de las cubiertas vegetales para avanzar hacia olivares más saludables, sostenibles y rentables y convertidos en sumideros de carbono. Los suelos con mayor concentración de carbono tienen mejor estructura, favorecen la absorción del agua y nutrientes por parte de las plantas, haciéndose más productivos, pero también unos importantes aliados en la lucha contra el cambio climático, descontaminando el aire al transformar el suelo en un sumidero de carbono y evitando que este se pierda y acabe contaminando aguas o la atmósfera.

Innovación en mecanización

Otro de los avances presentados en términos productivos está protagonizado por una nueva desbrozadora, desarrollada por el Grupo de Investigación de Mecanización y Tecnología Rural de la Universidad de Córdoba. Esta herramienta promete facilitar el manejo de las cubiertas vegetales, ofreciendo mayor eficiencia y reduciendo el uso de mano de obra en el campo.

Colaboración e innovación

Este proyecto de innovación ha sido posible gracias a la colaboración entre múltiples actores del sector: Dcoop Sociedad Cooperativa Andaluza, el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3), investigadores de las universidades de Córdoba y Jaén, la organización conservacionista SEO/BirdLife y otros colaboradores como Cantueso Natural Seeds y la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero.

Financiado con Fondos Europeos Agrícolas de Desarrollo Rural (FEADER) y de la Junta de Andalucía, CoverOlive es un ejemplo de cómo la innovación y la colaboración pueden impulsar la sostenibilidad en el sector agrícola.

En resumen, el desarrollo y la inversión de nuevos equipamientos permite obtener mejores resultados y obtener una mejor gestión de los recursos naturales.