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Agro Sustentable

La siembra directa dentro de la agricultura sostenible

La siembra directa se utiliza para plantar semillas sin generar demasiados daños en el suelo. 

La siembra directa suele utilizar máquinas especiales y preparadas para poder depositar las semillas en los terrenos sin una preparación adecuada o con restos de cosechas previas. 

Si bien hay diferentes estrategias que se aplican en el campo para plantar semillas, la siembra directa no necesita hacer surcos profundos sino que en un camino estrecho coloca las semillas, sin generar demasiados cambios en el suelo.

La siembra directa para lograr una agricultura sostenible

Hay aspectos que colaboran con una producción sustentable. Uno de ellos es la reducción de las modificaciones en el suelo. En ese sentido, la siembra directa realiza solo los movimientos necesarios para depositar las semillas en los terrenos.

Esta técnica corresponde a la denominada agricultura de conservación, que hace referencia a la preservación de los terrenos, sin provocar un mayor desgaste o erosión. Y, al mismo tiempo, contribuye a que mantenga sus nutrientes y continúe siendo fértil. 

Por el contrario, si un suelo está excesivamente trabajado se erosiona. En estos casos es necesario cubrirlo con restos del propio cultivo para protegerlo. De esta forma, si se colocan las llamadas cubiertas vegetales la erosión de los terrenos disminuye. 

En esta línea, la siembra directa hace que no se realice ningún trabajo mecánico o convencional sobre el suelo, por lo que la superficie está resguardada y la siembra se realiza con maquinaria adaptada para dicha labor. 

Otra de las ventajas que tiene la siembra directa es que colabora con la sostenibilidad y la mitigación del cambio climático. Esto ocurre debido a que emite menos cantidad de dióxido de carbono, ya que al no trabajar demasiado sobre el suelo, la contaminación es mínima y el CO2 no es despedido porque no se remueve la tierra.

¿Qué maquinaria es utilizada en la siembra directa?

La técnica de siembra directa generalmente cuenta con dos tipos de maquinarias: chorrillo y de precisión. 

  • Chorrillo: se suelen usar para sembrar cereales y otras variedades de semillas. El nombre “chorrillo” proviene de la forma en que deposita las semillas, es decir por chorros, generando líneas divididas que al crecer termina cubriendo todo el terreno. Estos equipos son  más caros por los discos que llevan y que sirven para eliminar el rastrojo. De todos modos, si se las utiliza adecuadamente pueden ser muy efectivas y rentables. 
  • De precisión: están destinadas a cultivos como el girasol. Reciben este nombre porque depositan una sola semilla a la vez. Lo hacen con una distancia determinada de forma tal que la distancia se mantiene a lo largo y ancho de la superficie. 
  • De discos o reja: hace referencia al apero empleado. La reja sirve más que nada para suelos pedregosos. El paso del elemento elimina las piedras para que no interfieran en la zona de siembra de semillas. En el caso del disco, éste elemento hace que no sea necesario realizar surcos para plantar las semillas, ya que las piedras se mueven solas al girar los discos. 

¿Es beneficiosa la siembra directa?

Muchos especialistas concuerdan que sí. Con la premisa de implementar buenas prácticas agrícolas y conseguir una producción sostenible, la siembra directa viene a ser una técnica ideal para lograr estos objetivos. 

En ese sentido y teniendo en cuenta las máquinas utilizadas, las condiciones del suelo pueden variar. En terrenos trabajados con sembradoras de reja, la tierra presenta un aspecto similar al convencional, ya que hay más surcos y tierra removida. En tanto, a través del trabajo con discos, se producen líneas más estrechas sobre la tierra. De todos modos, ambas formas tienen que amoldarse a las condiciones del campo para poder conservar los espacios de siembra lo más que se pueda. 

Más allá del cuidado del suelo, la siembra directa también tiene otras ventajas. Muchos expertos han concluído que este mecanismo disminuye el laboreo y las intervenciones para la preparación de la tierra. En ese sentido, la labor se reduce hasta un 50% menos de horas de trabajo. De la misma manera, hay una caída en el uso de algunos insumos como es el combustible, contribuyendo a una mejor eficiencia y productividad energética.

Es por eso que la siembra directa viene a ocupar un lugar esencial en aquellos productores que trabajan por una producción más amigable con el medio ambiente y por el cuidado de los recursos naturales.