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Agro Sustentable

Los suelos agrícolas piden ayuda

Fenómenos como las extremas sequías y las inundaciones recientes se vinculan y llevan a un maltrato a los suelos. Ante este contexto, surge la urgente necesidad de elegir una agricultura orgánica, bioinsumos, tecnologías avanzadas, drones e incluso inteligencia artificial para garantizar una alimentación sustentable. 

En relación al cuidado de los suelos, Brasil ha experimentado una devastadora serie de inundaciones que provocaron serias consecuencias en el país en términos humanos y económicos. 

Teniendo en cuenta esta problemática, gobiernos cercanos al país brasileño brindaron su colaboración, destinando una ayuda cercana a los 10 mil millones de dólares para las regiones más perjudicadas. Las imágenes de ciudades sumergidas y personas evacuadas demostraron un panorama desgarrador. 

De todos modos,detrás de estos fenómenos naturales se esconde un mensaje que interpela a toda la sociedad. El cambio climático está sucediendo y provoca severos daños en la naturaleza. Al igual que las sequías regionales, estas inundaciones envían otra advertencia sobre el estado de los suelos y la forma en que son tratados. Y es que hay un aspecto crítico, que aunque menor que el humanitario, merece la atención: el golpe al sector agropecuario.

El poder y la dimensión que tiene el sector agrícola en Brasil y en otros países líderes, conocidos por su aporte a la economía global a través de cultivos como la soja, están sufriendo graves derivaciones. Las tierras destinadas a la siembra directa se ven afectadas, lo que compromete la producción agrícola y, a su vez, los mercados internacionales.

Este impacto económico es innegable, pero se debe profundizar más para entender la raíz del problema. Detrás de estas inundaciones hay una historia más amplia sobre el manejo de los suelos. Durante demasiado tiempo, los métodos convencionales de producción llevaron a una degradación de los recursos naturales. Esto es algo que la ciencia descubrió hace poco tiempo.

Tras las históricas sequías o las inundaciones, la agricultura en riego empieza a ver otras zonas de interés, por ejemplo la Argentina.

La deforestación, el uso no responsable de agroquímicos, la falta de implementación de buenas prácticas agropecuarias, entre otras cosas, exacerbaron los efectos del cambio climático y hoy se vislumbran. Pero frente a tal realidad, la salida no es echar culpas. Tampoco lo es la parálisis o el miedo, sino al contrario; es la acción por el planeta lo que debe generar la mayor motivación posible. Es decir, qué proyecciones hacer para generar un cambio. 

Dentro de los aportes, uno puede ser producir alimentos de una manera más responsable, con prácticas que cuiden a todo el agroecosistema, para así garantizar un futuro sostenible para las generaciones futuras.

Las inundaciones recientes en Brasil son una alerta de que los suelos están enviando señales ambientales y necesitan intervención. 

Por ejemplo, la utilización de insumos orgánicos, la implementación de prácticas de conservación del suelo, o la adopción de métodos de producción que no comprometan la capacidad para cultivar alimentos en el futuro, son contribuciones acordes a los tiempos que corren y que ya se está llevando a cabo.

Asimismo, al ser una demanda de los consumidores, hoy no se trata solo de una necesidad ambiental, sino también de una oportunidad económica. La sustentabilidad no solo beneficia al medio ambiente, sino también abre mercados e incrementa la competitividad. Esta perspectiva más sostenible y ética es una promoción rentable y hasta financiera que el mundo empresarial ya tiene incorporado.

Lamentablemente, las inundaciones o las sequías son un recordatorio vívido de que los suelos están enviando señales ambientales, pero también es una oportunidad para la reflexión y el cambio. La discusión por la sanidad de los suelos no es algo menor ya que es un aspecto relacionado a la fuente de los alimentos que abastecen a un mundo de casi 8 mil millones de personas.

En resumen, nada de lo que sucede es casualidad. Actualmente, hay diversas herramientas disponibles para poder adoptar y construir un camino que contenga prácticas agrícolas sustentables, los conocimientos y las tecnologías avanzadas, los bioinsumos, los drones y la inteligencia artificial, e incluso el requerimiento de los consumidores en el mercado. 

De este modo, solo es necesario atender las señales ambientales y actuar en consecuencia, invirtiendo en equipamientos y en capacitación para poder obtener una buena gestión de los recursos naturales.