La incorporación de principios de viticultura sostenible contiene una serie de beneficios significativos para los productores de vino y la industria en su conjunto.
Dentro de las ventajas que ofrece la producción de vinos sustentables, hay algunos aspectos relacionados al producto en sí y otros, vinculados al proceso productivo.
Las ventajas de la producción de vinos sustentable:
Calidad del vino mejorada: la atención a la salud del suelo y la biodiversidad, junto con la cosecha manual y la gestión responsable, generalmente da como resultado vinos de mayor calidad y carácter.
Reducción de costos a largo plazo: la gestión eficiente de recursos, como el agua y la energía, puede desencadenar en una reducción de costos a largo plazo para las bodegas.
Mejor posicionamiento en el mercado: los vinos elaborados de manera sostenible tienen una ventaja en el mercado, ya que los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental.
Menor impacto ambiental: la reducción de la huella de carbono y el cuidado de los recursos naturales contribuyen a un menor impacto ambiental de la industria vinícola.
Apoyo a las comunidades locales: las bodegas sostenibles son pilares de sus comunidades locales, generando empleo y promoviendo el desarrollo económico.
Los desafíos de la viticultura sostenible
Si bien la viticultura sostenible ofrece numerosos beneficios, también enfrenta desafíos significativos:
Costos iniciales: la adopción de prácticas sostenibles a menudo requiere inversiones iniciales en tecnología y capacitación, lo que puede ser un obstáculo para algunas bodegas.
Cambio climático: el cambio climático puede presentar desafíos adicionales en términos de adaptación de las prácticas vitivinícolas a condiciones cambiantes.
Educación y concienciación: la ausencia de educación y concienciación sobre la viticultura sostenible puede ser un impedimento para su adopción generalizada.
Normativas y certificaciones: cumplir con las normativas y obtener certificaciones de sostenibilidad puede implicar ser un proceso complicado y costoso.
Las proyecciones para la vitivinicultura sostenible
El futuro de la viticultura sostenible es prometedor. A medida que la industria vinícola y los consumidores continúan reconociendo la importancia de la sostenibilidad, es probable que más bodegas adopten estos principios. Asimismo, el uso de la tecnología, la investigación y la educación desempeñarán un papel esencial en la promoción de prácticas vitivinícolas más sostenibles.
De este modo, la viticultura sostenible no es solo un enfoque responsable para la producción de vino, sino también una inversión en la preservación de la tierra y la cultura del vino para las generaciones futuras.
A medida que los productores de vino y los consumidores continúen apoyando estos principios, el mundo disfrutará de vinos excepcionales que den cuenta del compromiso de la industria con la responsabilidad ambiental y social. La viticultura sostenible no solo es el futuro del vino, sino una forma de honrar su pasado y su lugar en la historia y la cultura.
La técnica de la teledetección en la producción sustentable
Anteriormente las compañías tenían su propio formato de datos, lo que dificulta la comunicación entre los dispositivos en la finca y las herramientas de manejo de información. Muchos productores entonces no supieron qué hacer con la información y nunca pudieron usarla para concretar mejores acciones en sus campos.
De todos modos, las cosas han mejorado, en parte gracias a la Open Agriculture Data Alliance (OADA), un grupo formado por investigadores de la Universidad de Purdue y algunas compañías agrícolas. El OADA trabaja desde el 2014 para unificar formatos y mejorar el intercambio de información entre dispositivos y herramientas.
Los inversores por lo pronto siguen confiando en las compañías de tecnología agrícola. En ese sentido, los emprendimientos en agricultura y tecnología de alimentos recibieron un récord de $10.1 billones de dólares en inversiones en 2017, un 29 por ciento más que en 2016.
La teledetección es una de las herramientas que se viene utilizando en la producción y comprende una evaluación no destructiva del estado de un cultivo. Usando un sensor y una plataforma, se puede conseguir información de un cultivo y en algunos casos del suelo, y analizarla y compararla con datos de referencia para tomar decisiones sobre su manejo.
El sensor puede ser una cámara normal, térmica o hiperespectral, montada sobre una plataforma, llámese dron, avión, satélite o equipo agrícola.
Todo objeto emite, absorbe, transmite o refleja radiación. La radiación es una forma de energía que viaja por el espacio a través de ondas de diferente longitud. Todas ellas forman el llamado espectro electromagnético. Pero sólo dos regiones son de interés para la teledetección: la luz visible y los infrarrojos.
En resumen, los avances productivos también van de la mano del uso de nuevas tecnologías como la teledetección, que permiten conocer el estado del cultivo y prevenir posibles daños. En este camino avanzan muchos productores, para lograr producciones más rentables y sostenibles.










