Joaquín Basanta dio a conocer las alternativas de Agro Sustentable para conseguir cultivos saludables
Fomentar la agricultura sostenible es una de las premisas que tiene la empresa Agro Sustentable al momento de encarar proyectos productivos.
Con un fuerte crecimiento en la investigación y desarrollo de los insumos naturales para el campo, Agro Sustentable se muestra activa para buscar estrategias que colaboren con mecanismos productivos amigables con el ambiente y el bienestar de las personas.
Joaquín Basanta, líder de la empresa, recibió el reconocimiento de algunos países del extranjero por las acciones llevadas adelante con la compañía. El uso y la aplicación de bioinsumos junto a la integración de tecnologías, son pilares que Basanta sostiene como esenciales en la construcción de la agricultura futura.
BIOINSECT es uno de los insumos que comercializa la empresa y que sirve para controlar las plagas o los ácaros que pueden dañar a las plantas o pausar su crecimiento. Los asesores de Agro Sustentable se encargan de acercar la información correspondiente a aquellos productores interesados en el cambio.
El método de aplicación que sugiere el equipo de Agro Sustentable está vinculado al uso de drones con IA, que además de distribuir los insumos en el campo, permiten conectar al productor con la realidad de sus terrenos y cultivos.
La producción sustentable en la elaboración de vinos
La industria de los vinos orgánicos viene creciendo en varias regiones del mundo. Algunas regulaciones son las que permiten distinguir a estos productos de los convencionales.
La Unión Europea tiene un Programa a través del cual el Consejo de la región, establece normativas para la producción, etiquetado y el control de los productos orgánicos agrícolas que también se traslada a los países miembros.
Algunos criterios que atraviesan a estas normas están relacionados a las uvas utilizadas que tienen que proceder de viñedos con certificación orgánica y los vinos no tiienen que contener sustancias o productos artificiales.
Si por lo menos el 95% de las uvas utilizadas en la elaboración del vino son orgánicas, el producto ya cuenta con su aprobación.
Hay otras escalas permitidas como por ejemplo, aquellas bebidas que cuentan con el 70% de las uvas orgánicas. Así como también existen los vinos elaborados con ingredientes orgánicos que corresponde al agregado de otros elementos naturales, con excepción del agua y la sal.
La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) destacó que a nivel global existen más de 43 millones de hectáreas que están certificadas como producción orgánica, de las cuales un porcentaje considerable corresponde a viñedos.
Según algunos especialistas, en Europa existen más de 90 mil hectáreas de viñas cultivadas, ya que es el continente donde se concentra la mayor producción y consumo de la bebida.
Para el caso de Latinoamérica, en los últimos años ha aumentado de manera considerable el número de viñas orgánicas en países como Chile y Argentina. En el caso de Chile, el país cuenta con una ley que determina la certificación orgánica. Esta normativa tiene en cuenta la elaboración del vino orgánico y en conjunto con la ley de alcoholes, determinan que la producción de materia prima y los procesos que forman parte de la elaboración de vino orgánico, se ajusten a las normas internacionales vigentes.
Más allá de las regiones productivas, en general,existe una clara predominancia de las variedades tintas sobre las blancas. Las principales variedades de vino tinto que se están utilizando en la viticultura orgánica son Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, y entre las variedades blancas predominan Sauvignon Blanc y Chardonnay.
Al igual que sucede con otros rubros productivos, en los mercados habitan consumidores que pueden estar informados o tener un cierto conocimiento con los productos orgánicos. Este acercamiento con el cliente y su grado de conciencia respecto al cuidado ambiental, genera que los productores rurales y las empresas intervinientes ajusten sus prácticas a las exigencias que prevalecen.
Cumplir con los requisitos propios de la producción orgánica no solo permite el acceso a los mercados sino que también, mejora la identidad de la marca y la confianza de los consumidores en el producto que se diferencia del resto.
Las regiones productivas apuntan a tener mayores productores comprometidos que quieran ajustar sus prácticas a producciones sustentables y así, lograr un mayor bienestar en los aspectos económicos y sociales que forman parte y constituyen los territorios.
Muchas de los proyectos orgánicos también cuentan con la certificación de empresa B, lo cual refuerza los controles que lleva a cabo la compañía y contribuye a la credibilidad del cliente que recorre las góndolas y puede elegir ese producto por encima del resto.










