Reporte Cultivo

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Hombre joven hablando en una presentación, con una tablet frente a él y fondo institucional relacionado a insumos biológicos.
Matias Imperiale

La mirada de Matías Imperiale sobre el rol de los insumos biológicos y su impacto en la agricultura sostenible

Cuando se habla de insumos biológicos, muchos piensan en hongos o bacterias metidos en un frasco, pero detrás de eso hay una industria que está creciendo a pasos agigantados. Es en este punto donde la empresa Agro Sustentable se consolida como un referente en la investigación y la comercialización de productos orgánicos. 

La idea de reemplazar productos químicos por soluciones vivas o naturales ya no suena extraña, es más, se está volviendo casi una necesidad. Cada vez más productores buscan herramientas que cuiden el suelo, protejan los cultivos sin contaminar y permitan seguir produciendo sin dañar el ambiente y eso es justo lo que ofrecen los bioinsumos, una forma más amigable de trabajar la tierra.

Este negocio no es nuevo pero en los últimos años despegó como nunca. Si bien Estados Unidos, Brasil y algunos países europeos vienen liderando este movimiento, Argentina comienza a colocarse a la par con proyectos fuertes, ideas nuevas y compañías que están empezando a dejar huella en el mundo. Entre ellas está Agro Sustentable, una firma de capitales argentinos comprometida con la sustentabilidad desde el primer día radicada en la provincia de Misiones pero que ya opera en Paraguay y la Unión Europea.

Lo que distingue a Agro Sustentable de otras compañías no es solamente lo que fabrica, sino cómo lo aplica. La compañía creó una unidad especial llamada Agro Tech pensada para aplicar bioinsumos con drones y otras herramientas tecnológicas. Esto permite usar las dosis exactas en el lugar justo, algo clave tanto en cultivos grandes como en producciones más chicas o intensivas. La precisión es una forma de evitar el desperdicio y de cuidar los costos, algo que cualquier productor valora.

Matías Imperiale, uno de los fundadores, explicó que el objetivo de la empresa no es solo vender, sino mejorar el rendimiento del campo sin dañar el suelo ni los recursos. También contaron que ya están trabajando en Europa. Lanzaron un biofertilizante de ultra bajo volumen en España, pensado para ser aplicado con drones, lo que les permite reducir el uso de agua y productos por hectárea. Esta expansión no es un detalle menor ya que entrar al mercado europeo exige cumplir con normas muy estrictas.

Sin embargo, no todas logran exportar este tipo de productos. Los requisitos para ingresar al mercado europeo son exigentes y eso habla del trabajo que están haciendo. Agro Sustentable cumple con las normas técnicas y tiene la certificación como Empresa B, lo cual muestra un compromiso real con lo social y lo ambiental.

El camino hacia la producción orgánica en la Argentina

El mercado de bioinsumos está creciendo a nivel internacional y los números lo confirman. Se estima que el negocio global supera los 10 mil millones de dólares y sigue en expansión. Las grandes empresas de agroquímicos también se metieron en este mundo comprando startups o desarrollando sus propias líneas de productos biológicos lo que muestra que la tendencia llegó para quedarse.

En Argentina hay muchas pequeñas y medianas empresas desarrollando productos biológicos, algunas con más experiencia y otras recién empezando. También las universidades, institutos públicos y cooperativas están trabajando fuerte en esto. Hay espacio para todos porque el campo necesita muchas soluciones distintas.

Las regulaciones gubernamentales son otro factor importante que puede impulsar o frenar este crecimiento. En algunos lugares del mundo, como Europa, hay incentivos claros para adoptar prácticas agrícolas más sostenibles. En Argentina, aunque se están dando pasos positivos hacia este tipo de regulación, aún queda mucho por hacer para facilitar el acceso a insumos biológicos y promover su uso entre los productores.

El trabajo de Agro Sustentable es una mezcla de biología, innovación y visión comercial. Lo importante es el producto pero también todo lo que lo rodea, como la forma en que se aplica, el impacto ambiental y la relación con el productor. Matías Imperiale lo explicó muy claro durante su presentación en el Congreso, la rentabilidad no está peleada con la sostenibilidad y los números de la compañía lo están demostrando.

El negocio de los insumos biológicos permite combinar saberes tradicionales con ciencia moderna. Muchas de las soluciones que hoy se aplican tienen base en conocimientos ancestrales, como los extractos de plantas o ciertos microorganismos usados desde hace siglos. Lo que cambia es la forma de producirlos, de evaluarlos y de usarlos en el campo.

El negocio está en movimiento. Las soluciones biológicas se están volviendo parte del trabajo diario en el campo. Y lo que hasta hace poco parecía raro o experimental, ahora empieza a verse como una alternativa concreta y efectiva. Argentina, con sus capacidades productivas y científicas, tiene todo para ser parte de esta transformación.