Reporte Cultivo

Noticias y análisis de Argentina sobre agricultura, cultivos y tecnología agrícola

Mano sosteniendo una plántula con raíces y pequeño terrón de tierra mientras se coloca en el suelo, representando el desarrollo de tejidos vegetales fundamentales como el parénquima en las primeras etapas de crecimiento de la planta.
Agro Sustentable

TEJIDOS PARENQUIMATOSOS

Los tejidos fundamentales o parénquimas vegetales constan de células poco diferenciadas, que proceden directamente de los tejidos formadores o meristemos (que se dividen activamente) de las raíces y tallos. Cada célula aumenta mucho de tamaño al desarrollarse, adquiere una membrana celular gruesa y la mayor parte del interior de la célula suele estar ocupado por una amplia vacuola única y rellena de líquido. Las células maduras del parénquima suelen ser más o menos isodiamétricas y de forma poliédrica, sus diferentes caras entre once y veinte, según su tamaño relativo y posición representan superficies de contacto con otras células adyacentes o con el exterior. La forma final de la célula depende mucho de la interacción de fuerzas (presión osmótica interna y presión externa que ejercen las células vecinas) que se produce durante el crecimiento hasta que alcanza su tamaño definitivo. No suele ser completo el contacto intercelular, quedando espacios rellenos de aire que oscilan desde menos del 1 % (por ejemplo, en la patata) hasta más del 25 %(por ejemplo, en la manzana) del volumen total del tejido. Los mayores huecos intercelulares de la manzana son realmente más amplios que las células parenquimatosas que los rodean. Las células de los parénquimas maduros suelen tener un diámetro que oscila entre 50 μ y 300 μ, aunque en casos particulares se han encontrado células excepcionalmente grandes que superan el milímetro de diámetro. Las diferentes formas y tamaños de estas células dependen principalmente de las especies o variedades. El aspecto microscópico de los parénquimas típicos. Las grasas y proteínas de estas células se encuentran entre la membrana celular y las vacuolas. El cito consistencia de un líquido viscoso y, mientras permanece vivo, resulta semipermeable, a esto se debe la capacidad de ósmosis de las células.

Los polisacáridos, a excepción del almidón, se encuentran principalmente en las membranas celulares. Entre ellos cabe incluir la celulosa, hemicelulosas y pectinas. Entre las membranas de las células adyacentes se encuentra una lámina muy fina, a la que se denomina laminilla media. Esta lámina de naturaleza fundamentalmente pectínica parece ejercer el papel de un cemento intercelular, siendo probable que se trate de una matriz tipo gel de la misma membrana celular y esté formada por una simple extensión de celulosa libre. Su composición influye mucho sobre la firmeza con que se adhieren las células adyacentes, unas a otras, y ejerce a su vez una influencia notable sobre la textura de las frutas y verduras (ver Capítulo 8). Parece ser frecuente la insolubilización de las pectinas de la laminilla media mediante su unión con iones metálicos divalentes, especialmente calcio y magnesio, aunque suele ser fácil aislar las células utilizando productos que recogen el calcio. En la laminilla media existen asimismo cantidades muy reducidas de proteínas, que proceden posiblemente del plasmodesmo láminas finas de citoplasma que conectan los cromoplastos de las células vecinas. La laminilla media de las células más viejas de otros tejidos puede contener también lignina, leuco antocianinas y otras sustancias incrustadas, aunque esto no sucede normalmente en los parénquimas.

La membrana celular posee también compuestos similares que no son polisacáridos, y que, en los parénquimas, cuyo origen probable hay que buscarlo de nuevo en membranas celulares se han encontrado enzimas en preparaciones carentes de citoplasma, que pueden contribuir a formar el contenido proteico. Sin embargo, los principales componentes de las membranas celulares, siendo la celulosa el más importante de todos ellos bajo el punto de vista estructural; la celulosa es un polímero de cadena larga y sin ramificar de la βglucosa. Los grupos hidroxilo de la celulosa sobresalen a los lados de la cadena según un orden regular, y las cadenas se reúnen con facilidad mediante enlaces de hidrógeno para formar estructuras cristalinas. La celulosa existente en las membranas celulares se encuentra cristalizada en un 50,60 %. y en casos excepcionales hasta en el 70 %. Las porciones cristalizadas o micelas de celulosa son muy pequeñas entre 25 Å y 60 Å de diámetro y con una longitud variable, aunque se encuentran conectadas mediante regiones no cristalizadas y forman unos hilitos finos y sin ramificar llamados microfibrillas, que poseen de 100 a 300 Å de diámetro y una longitud indeterminada. Estas últimas estructuras son fácilmente visibles con el microscopio electrónico (ver Lámina 3). Las microfibrillas constituyen el esqueleto estructural de la membrana celular e influyen poderosamente sobre sus caracteres físicos, confiriéndole una resistencia notable a la extensión junto con una elasticidad moderada.

Los especialistas en anatomía vegetal distinguen dos partes en las membranas celulares la membrana primaria que se forma durante el crecimiento en longitud de la célula, y la membrana secundaria que aparece debajo después que la célula ha terminado de crecer. La membrana primaria posee una proporción relativamente elevada de componentes amorfos y las microfibrillas de celulosa presentan una amplia variedad en su orientación, desde una orientación principalmente longitudinal en la zona formada en un principio (externa) hasta predominantemente transversa en las capas formadas últimamente (más interiores). Esto proporciona una estructura en forma de malla. La membrana secundaria suele estar dividida en un número discreto de estratos, posee una proporción más elevada de celulosa y las microfibrillas se encuentran dispuestas de un modo más regular, ya que dentro de cada estrato son casi paralelas unas con otras. Las membranas de las células de los parénquimas presentan un engrosamiento secundario que es escaso o nulo, siendo la membrana secundaria mucho más importante en otras clases de células, especialmente en los tejidos conductores y de soporte, que serán estudiados en secciones posteriores.