Llevar a cabo un manejo erróneo del recurso hídrico puede provocar severas consecuencias en la producción agrícola y el medio ambiente.
Uno de los efectos principales de una incorrecta gestión del agua es la sequía. De todos modos, la sequía se puede desencadenar por fenómenos meteorológicos, hídricos o agricolas.
Por ejemplo, que no llueva es una condición que depende de la naturaleza, pero también puede provenir del cambio climático que es producto de las conductas humanas. De todos modos, más allá de su origen, las sequías provocan pérdidas económicas, ambientales y sociales.
La falta de agua en el campo
Según datos aportados por el Sistema de Información de Sequías para el Sur de Sudamérica (SISSA), han demostrado que no es que en las provincias de la región más productiva de Argentina como lo son Santa Fe y Entre Ríos no ha llovido. Sino que lo que sucede es que en estas regiones hay menos agua y la demanda sigue siendo la misma de siempre, entonces indefectiblemente se produce un déficit hídrico.
Ahora bien, ¿qué elementos provocan una sequía?
Antes de adentrarnos en las causas de una sequía, repasemos algunos datos relevantes:
Según investigaciones sobre el tema, en el sudoeste pampeano solo caen 150 milímetros de agua anuales. En el centro del departamento de Colombia, en el norte de Sudamérica, suelen caer unos 12.000mm al año. Esto demuestra que las lluvias no son equitativas en todo el mundo.
Es más, que llueva depende de tres factores claves: la presión atmosférica, la temperatura y la humedad atmosférica.
Además, de forma natural existen climas áridos y zonas más secas como la de La Pampa o el Mediterráneo, donde la biodiversidad del lugar ya está acostumbrada a subsistir con esa cantidad de agua.
Para comprender los motivos que llevan a una sequía, hay que diferenciar dos conceptos:
- Aridez: es un elemento natural de muchos climas y regiones.
- Sequía: es una disminución de los recursos hídricos debido a la falta de lluvias en el lugar. En ese sentido, la sequía comprende un extenso período de tiempo en que no caen precipitaciones. Existen distintos tipos de sequías:
-Meteorológica: está vinculada a la falta permanente de lluvias.
-Hidrológica: está relacionada con que la altura de los ríos se encuentre por debajo de lo normal.
-Agrícola: es la falta de agua destinada a cubrir las necesidades de las plantas.
Además, hay otros elementos que agravan la situación como la pobreza o el uso incorrecto del suelo y los recursos naturales.
La deficiencia hídrica está sustentada por el desequilibrio entre recursos disponibles y demanda existente. Es por eso que las causas que provocan la falta de agua pueden ser naturales o de origen humano.
¿El cambio climático incide en la presencia de sequías?
Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) hay una relación directa entre el cambio climático y la presencia recurrente de sequías. Además, el incremento de las temperaturas genera la evaporación del suelo y la evapotranspiración de las plantas.
Es por eso que muchos especialistas coinciden en que el cambio climático hace que haya menos agua y que las sequías sean más potentes y alcancen terrenos más grandes.
Las consecuencias de la sequía
Que un territorio o región tenga sequías, puede desencadenar tres tipos de efectos:
- Consecuencias económicas. Se da cuando los agricultores pierden una cosecha o cuando los ganaderos no tienen pasto para darle de comer a los animales.
- Consecuencias ambientales. Está relacionada con la destrucción de los espacios fluviales, ausencia de alimento y agua para los animales salvajes, estrés para la vegetación, pérdida de humedales, incremento de la erosión o pérdida de calidad de los terrenos.
- Consecuencias sociales: está vinculado a las enfermedades respiratorias por el aumento del polvo, migraciones por malas condiciones laborales, trastornos de ansiedad provocados por la escasez de agua, entre otras afecciones.
En líneas generales, estas tres consecuencias están vinculadas a la falta de precipitaciones, pero, sobre todo, al manejo inadecuado del recurso hídrico y a lo adaptada que esté la sociedad para hacer frente a la escasez hídrica.
Será clave que las sociedades y las entidades pertinentes trabajen en prevenir o mitigar efectos del cambio climático que se traduzcan en sequías extremas.










