Reporte Cultivo

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Agro Sustentable

La incidencia de las frutas tropicales en el cambio climático

Las variaciones climáticas están teniendo una importante influencia en el desarrollo y crecimiento de los cultivos, impactando en las diferentes fases de la producción agrícola.

El cambio climático y sus efectos en el medio ambiente plantean daños importantes para el normal desarrollo de la producción y la comercialización de las frutas tropicales. 

De todos modos, se puede generar una relación inversa y las frutas tropicales son las que pueden ayudar a mitigar los efectos de estos eventos climáticos severos. 

El desarrollo y la producción de frutas tropicales pueden alentar a un mejor manejo de los recursos naturales y de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Ante este panorama, los protagonistas del sector cumplen un papel esencial en aquellas acciones que buscan mejorar la capacidad que tiene esta industria para frenar o tratar los impactos de los eventos climáticos. 

Las frutas tropicales se pueden adaptar a estos fenómenos empleando tecnologías sostenibles y alentando su colaboración. Para ello, el Proyecto de Frutas Responsables ha elaborado manuales de acciones diseñados en base a las necesidades de cada uno de los sectores del aguacate y la piña. 

Cada una de estas guías aborda los principales inconvenientes climáticos a los que se enfrentan las industrias y dan a conocer buenas prácticas que puedan colaborar y generar sistemas que puedan enfrentar estos riesgos. Al mismo tiempo incrementan el poder de resiliencia de los mecanismos productivos y están a la orden de las necesidades de los diferentes actores involucrados. 

Al controlar y reducir las emisiones de GEI, las empresas en las cadenas de valor de las frutas tropicales pueden ser efectivas, disminuir sus gastos y generar sistemas de producción que sean más sólidos y fuertes y que permitan soportar los efectos de las variaciones climáticas.

Algunos de los desafíos vinculados con el uso y la gestión del agua se ven agravados por el cambio climático. En ese sentido, conocer el estado del recurso y el grado de contaminación que presenta es importante para poder tomar acciones al respecto y garantizar un buen servicio para las empresas, industrias y el público en general. 

Las soluciones que plantea el sector de alimentos para adaptarse a las variaciones climáticas

Hay determinadas entidades que investigan los cultivos que mejor se adaptan a los cambios climáticos. 

Puntualmente, se trabaja con nuevas prácticas y plantaciones con la finalidad de adaptar y disminuir el impacto que pueden tener los fenómenos meteorológicos severos sobre la producción agrícola y, al mismo tiempo, conservar los niveles de producción y la calidad de los resultados obtenidos. 

Tal es el caso del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA) que desarrolla líneas de investigación relacionadas a soluciones que puede contener el sector agrícola para superar estas barreras ancladas a los cambios de clima. 

La finalidad es investigar y conseguir plantaciones que se puedan adaptar a las condiciones cambiantes y den buenos resultados. El objetivo es mantener o aumentar la producción y no bajar la calidad para que sigan siendo rentables en el mercado. 

Un ejemplo es la actividad que se lleva adelante en el establecimiento que sirve como prueba piloto: ‘El Jimenado’. En este espacio, el IMIDA deposita las colecciones de germoplasma de melocotonero, con más de 300 variedades para su potencial uso como portainjerto de melocotonero, almendro, ciruelo japonés y variedades de almendro adaptadas a las temporadas de sequía.

Trabajo integral

El equipo de Fruticultura investiga y estudia el comportamiento o respuesta de todo este material para analizar los efectos que tiene el cambio climático en la producción de los frutales de hueso.

Entre los proyectos que desarrollan se destacan algunos que se llevan a cabo en conjunto con la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, así como una estación de INRA en Montpellier (Francia) y el Max Planck Institute for Plant Breeding Research, en Colonia (Alemania).

Además, también se llevan a cabo otras pruebas experimentales en otras 10 parcelas donde hay zonas de cultivo de melocotonero ubicadas en Francia, Italia, Rumania, Grecia. 

Hay muchos de estos proyectos y trabajos que son financiados por organismos internacionales o acompañados por los gobiernos locales. 

La idea es seguir estudiando qué tipos de cultivos se adaptan mejor a las condiciones existentes y encontrar las mejores alternativas para poder conseguir producciones rentables, efectivas y alineadas con el cuidado del medio ambiente.