Acompañar y asesorar a los productores del campo es parte de las acciones de la compañía Agro Sustentable. La empresa se encarga de brindar al agricultor alternativas saludables para poder tener producciones rentables y respetuosas con el medio ambiente.
Detrás de un alimento, fruta o verdura, hay un mecanismo de producción y un productor encargado de tomar las decisiones para concretar el proceso. Agro Sustentable, cuenta con un grupo de asesores distribuidos en diferentes establecimientos que aportan las mejores herramientas para que el agricultor pueda llevar a cabo acciones efectivas.
En este artículo proponemos conocer en primera persona a dos personas dedicadas al campo, desde el lado de la producción y otras tareas vinculadas que persiguen el objetivo de conservar los espacios naturales y productivos.
Fernando Mousegne, obtuvo una beca del INTA en el año 1983 en el que fue destinado a pruebas en campos de La Pampa, donde también los profesionales que participaron pudieron formarse en diferentes aspectos. Luego, Mousegne formó parte de la Agencia de Extensión Rural de Pehuajó, lugar en el que se dedicó a evaluar y analizar pasturas y cultivos, más que nada la soja que empezaba a sembrarse en los establecimientos de la zona. Actualmente es jefe de la Agencia de Extensión Rural de San Antonio de Areco, donde la demanda está relacionada a la agricultura.
Pedro Serrano, por su parte, comenzó a trabajar en el año 1982 en una empresa de nutrición animal ubicada en Rosario. En 1986, al enterarse que el INTA estaba llamando a concursos para cubrir cargos, se presentó y ganó el puesto para la Agencia de Extensión Rural, luego se trasladó a la Agencia de Extensión Rural de Brandsen, un área que tenía como actividades principales, la producción de carne y leche. El trabajo de Serrano siempre estuvo relacionado con el acompañamiento de los productores de la zona. Esta relación y acercamiento le permitió conocer sus necesidades para luego poder desarrollar soluciones.
Ambos productores empezaron en la década del ‘80 y fueron testigos de los cambios que se fueron dando en la producción agrícola.
Serrano asume que hubo un achicamiento de todos los recursos disponibles para trabajar, tanto las personas como materiales. Este proceso hizo que los profesionales se tengan que especializar en las principales actividades de la zona.
Mousegne sostiene que la mirada más integral de acompañamiento al desarrollo rural quedó atrás y apareció otra con otros métodos y la participación de otras organizaciones.
Con el paso de los años, los productores concuerdan en que el terreno productivo estuvo vinculado a la investigación, dando lugar a la difusión de estos conocimientos en distintos espacios y el hallazgo de nuevas alternativas para las nuevas exigencias del campo.
Mousegne destaca que el momentos más relevantes en su carrera fue cuando lo nombraron Jefe de la Agencia de Extensión Rural. Otro aspecto importante fue el diseño de proyectos regionales ya que él dirigió uno de los primeros trabajos que tuvo el INTA en relación a la gestión ambiental.
Serrano destaca que dentro de su crecimiento, lo más importante fue su especialización para investigar la calidad de la leche y todo lo relacionado a esta producción. El profesional asegura que esto le brindó la posibilidad de contactarse con otros empresarios, productores e instituciones. También fue importante profundizar todo lo aprendido en diferentes actividades de extensión e investigación.
Los especialistas consideran que el INTA tiene que enfrentar nuevos desafíos relacionados a sus mecanismos de investigación. Lo cierto es que las nuevas tecnologías están copando el sector agrícola, pero estas herramientas deben estar validadas antes de salir a la cancha.
Se debe alimentar a una población cada vez más grande, lo que implica aumentar la producción, pero para conseguirlo hay que tener los sistemas de producción adecuados que se puedan mantener en el tiempo, siendo viables económicamente y armoniosos con el medio ambiente y el bienestar de la sociedad.
Uno de los principales retos del INTA es que no cuenta con los recursos suficientes para encarar estas transformaciones. Ante esta situación, una de las opciones que surge es asociarse con otras entidades o empresas para integrar tecnología y personal capacitado.
Los expertos aseguran que en estos aspectos tendría mucha importancia el trabajo integral entre las áreas de investigación y extensión, ejes que habría que reactivar. El INTA le da la posibilidad a sus profesionales y técnicos a que actúen con libertad y creatividad. Si bien hay que cumplir ciertos ejes o líneas de trabajo, se puede innovar.
El INTA deja el lugar para que la investigación alcance muchos terrenos y espacios que no han sido explorados, pero para poder concretarlo es necesario que haya una capacitación de la gente que sale al medio para que tenga un fuerte respaldo y acompañamiento de la entidad.










