Reporte Cultivo

Noticias y análisis de Argentina sobre agricultura, cultivos y tecnología agrícola

Paisaje rural con árboles sin hojas en reposo estacional, en un terreno seco junto a montañas, representando una región productiva agrícola en descanso.
Agro Sustentable

Expansión regional: La cebolla argentina en la mira

La cebolla argentina pisa fuerte transformándose en uno de los pilares de la gastronomía local. Cuáles son las variedades producidas en el país y como los productos orgánicos de Agro Sustentable pueden generar mayor resistencia en los cultivos. 

El cultivo de la cebolla se extiende por todo el territorio nacional y resulta un elemento clave, no solo para el consumo interno sino también para los mercados internacionales a partir de ocupar un lugar relevante en el flujo de exportaciones. 

Las condiciones climáticas en la Argentina son ideales para la producción de cebollas durante todo el año y en diferentes partes del país pero es la zona del Cuyo, en las provincias de San Juan y Mendoza, donde la cebolla es uno de los cultivos que sobresale. 

Su clima árido con veranos muy cálidos e inviernos templados además de la amplitud térmica y de la dependencia del riego artificial, permite que Cuyo se especialice en variedades tempranas y de ciclo intermedio. 

Vale subrayar que es una región donde la inversión en tecnología de riego por goteo y el manejo del agua son factores a tener en cuenta, sobre todo por las limitaciones hídricas que hay en la región. No obstante, las cebollas de Cuyo, con colores que van desde el amarillo al morado, ingresan al mercado con la primera oferta de la temporada. 

Es en este punto donde los productores ponen especial atención. La calidad del inicio de la oferta puede determinar lo que sucederá durante el resto del año. Los cultivos de cebolla atraviesan la etapa de crecimiento vegetativo y es el momento ideal para incorporar productos que ayuden a los cultivos a soportar, no solo las inclemencias del clima, sino también ayudar en su crecimiento y resistencia. 

Frente a esto, el fertilizante líquido orgánico BIOFERT GTG X es la solución obvia. Sus macro y micro nutrientes y su acción estimulante brinda a los cultivos más herramientas para superar las adversidades climáticas y situaciones de stress. 

Este producto es desarrollado por Agro Sustentable, la empresa líder en insumos orgánicos para el agro. Con más de una década de experiencia, la compañía se propone mejorar la calidad y el rendimiento agronómico de los cultivos. Sus representantes comerciales se dedican a viajar por todas las provincias para brindar asesoramiento sobre su aplicación y beneficios.

Hacia el noreste, Corrientes junto con otras zonas del Noroeste Argentino (NOA) como Salta, Jujuy y Tucumán, presentan perfiles productivos distintos a los de la región cuyana. Su clima subtrópical y la presencia de lluvias regulares durante todo el ciclo de cultivo exige a los productores un cuidado especial de los suelos para evitar excesos de humedad que puedan llevar a enfermedades fúngicas. Las cebollas cultivadas en esta zona son de un color blanco y tienen buena aceptación en el mercado fresco y son destinadas a la distribución nacional. 

En el NOA, se producen cebollas que se adaptan a las condiciones tanto climáticas como topográficas del entorno, dando como resultado variedades resistentes a la mayor altitud y menos incidencia de las heladas. 

El sur de la provincia de Buenos Aires no se queda atrás. Las localidades de Villarino y Hilario Ascasubi, en Bahía Blanca, representan una de las cuencas productoras de cebolla más importantes del país, tanto en volumen como en calidad para exportación.

Un clima templado, con suelos profundos, bien drenados, más la mecanización del cultivo y los inviernos frescos y veranos moderados, crean un escenario ideal para el desarrollo de variedades de ciclo largo (cebollas de guarda) que pueden almacenarse por un periodo largo de tiempo sin perder calidad. 

La cebolla del sur bonaerense ( tipo “valenciana” o “colorada”) tiene rasgos que la hacen muy atractiva para el mercado internacional. Su tamaño, uniformidad y firmeza son muy valoradas en el exterior. Vale resaltar que esta región concentra la mayor parte de la superficie cultivada con destino a la exportación, con destinos importantes en Brasil y Europa.

Nuevos desafíos y oportunidades

La inversión en tecnología es clave para sostener un cultivo de calidad y sostenible en el tiempo. Galpones con control de temperatura y humedad son solo algunas de las prácticas que los productores ponen en práctica durante el almacenaje y el transporte. 

La producción de cebollas en el país se presenta como un desafío persistente. Las condiciones climáticas variables según la región impacta sobre los rendimientos. Además, las fluctuaciones en los precios internacionales y las barreras arancelarias en ciertos mercados juegan en contra de la alta rentabilidad. También encontrar mano de obra para tareas específicas es un obstáculo a superar. 

Frente a esta situación, el sector cebollero responde con inversión en investigación y desarrollo desarrollando nuevas variedades más resistentes a enfermedades y con mayores márgenes de rendimientos. 

El futuro de la cebolla en Argentina es alentador, con oportunidades de crecimiento y de expansión del cultivo gracias a la demanda global de alimentos frescos y la búsqueda de productos de calidad.