Para el manejo de las principales enfermedades que afectan a la vid, se decidió programar un calendario de tratamientos preventivos de base, sujeto a ajustes determinados por las condiciones meteorológicas de cada temporada y las exigencias de entes gubernamentales. Se adoptó esta práctica debido a que en caso de producirse una alta presión de alguna de las enfermedades, no es posible recurrir a los productos sistémicos que habitualmente se utilizan en viñedos de manejo convencional.
Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre se efectúan aplicaciones preventivas para Oidium tuckeri/Uncinula necator (oidio de la vid) utilizando azufre en espolvoreo (WG 99%) y azufre micronizado (DF 80%). Para prevenir la aparición de Plasmopara viticola (peronóspora de la vid) se aplica oxicloruro de cobre (WP 84%) en los meses de noviembre, enero y febrero. Como preventivo para podredumbre de los racimos (Botrytis cineea) y dependiendo de las condiciones ambientales, se pulveriza con extracto líquido de cítricos (extracto de pulpa y semillas de cítricos SL 52%).En general y hasta el momento, estas aplicaciones preventivas han sido suficientes para impedir el desarrollo de las enfermedades más comunes que afectan los viñedos de la provincia de Mendoza. De acuerdo a las resoluciones del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), en los meses de octubre, diciembre y enero se llevan a cabo aplicaciones de Bacillus thuringensis var. Kurstaky (4% SC) para el control del insecto Lobesia botrana (polilla de lavid), que ha sido recientemente declarada plaga cuarentenaria. Sin embargo, hasta el momento no se han detectado en la parcela daños provocados por este insecto.
Todos los años se observan ataques puntuales de hormigas podadoras, principalmente durante la primavera, al inicio de la temporada de crecimiento. Estos insectos llegan a desfoliar completamente varias cepas contiguas. Se han efectuado aplicaciones con tierra de diatomeas, no obstante, ello no se ha conseguido controlar el daño al cultivo. En los límites perimetrales compuestos por olivos y crategos se efectúan aplicaciones de aceite mineral (85% EC) para combatir ataques de cochinillas.
Corredores biológicos
Se establecieron dos corredores biológicos con el objetivo de contribuir al incremento de la biodiversidad y establecer barreras físicas, entre la parcela orgánica y un viñedo aledaño manejado de manera convencional, y respecto del sector inculto dentro de la misma parcela. Estos corredores sirven de alimento y refugio para la multiplicación de enemigos naturales con potencial beneficio en el control de plagas, y favorecen la circulación de insectos en toda su longitud.
El primero de ellos, es un cinturón de vegetación próximo al cultivo compuesto por especies de bajo requerimiento hídrico. Las especies utilizadas fueron floríferas nativas y exóticas, con bajo requerimiento hídrico, de mediano y bajo porte, buscando mantener floración escalonada durante todo el año. Entre ellas se encuentran: Hyalis argentea, Acantholippia seriphioides, Artemisia mendozana, Senecio subulatus, Salvia elegans, S.greggii, S. farinacea, Hymenoxys acaulis, Glandularia tenera, Tagetes lucida, Bulbine frutescens, Euphorbia rigida,Lavandula sp., Santolina chamaecyparissus, Westringia fruticosa, Viguiera stenoloba, Verbena rigida, Heterothalamus alienus, Rosmarinus officinalis, Ruta graveolens, Cercidium praecox, Senna aphylla, Caesalpinia guilliesii, Larrea cuneifolia, L. divaricata, L.nitida ,Atriplex lampa y Aloysia gratissima.
Este cinturón de vegetación comprende una franja con orientación Este-Oeste de 3 m de ancho por 310m de largo. Se registraron los meses de floración de cada una de las especies presentes en el corredor. En ella se observa que prácticamente la mayor parte del año el corredor se mantiene con una buena proporción de las especies en floración, las cuales son potenciales atrayentes de insectos benéficos, debido a sus múltiples colores y a la provisión continua de néctar.
Adicionalmente, en septiembre de 2010 se estableció en la margen Este de la parcela un segundo corredor biológico. Se trata de una franja de 10 m de ancho y 150 m de largo de alfalfa. La misma sirve como límite de bordura con el sector inculto de la parcela. Esta especie es manejada mediante segados en franjas alternadas de 2,5 m. De esta manera se logra mantener flores durante la mayor cantidad de tiempo posible y con ello, favorecer el establecimiento y la multiplicación de insectos benéficos.
Dentro de la parcela orgánica se ha observado, a partir del mes de noviembre, la aparición de coccinélidos de distintas especies (Hippodamia variegata, Chrysolina graminis,Adalia bipunctata, Eriopis connexa). Asimismo, se identificaron pulgones parasitados con micro himenópteros, principalmente en las especies leguminosas utilizadas como cobertura verde y en la alfalfa (Figura 2.6.2). También se observa actividad de sírfidos y crisópidos. Estos insectos han sido registrados en todos sus estados reproductivos, tanto en los corredores biológicos, la cobertura verde, como así también en el viñedo.
Manejo de malezas
Las malezas en el sitio interfilar se controlaron favoreciendo el establecimiento y desarrollo de los diferentes cultivos de cobertura, quienes evitan su excesiva propagación en el viñedo. En la línea de plantas se efectuó un control térmico mediante flameado utilizando un prototipo experimental diseñado en la EEA Mendoza (Figura 2.7.1). El equipo fue desarrollado con el apoyo parcial de un Proyecto de Desarrollo de la Agricultura Orgánica (PRODAO) del Ministerio de Agricultura, en colaboración con el Movimiento Argentino de Producción Orgánica (MAPO) y recibió un premio a la innovación obteniendo la Primera Mención en el concurso provincial “Mendoza Innova 2012”. Complementariamente, se diseñó un equipo manual de flameado destinado al uso de pequeños productores.
En un ensayo experimental se evaluó la eficiencia de la tecnología (sección 4) y actualmente se ensaya a nivel de experimentación adaptativa en la parcela demostrativa, en ambos casos con resultados promisorios. Eventualmente fue necesario bajar la altura de las malezas mediante una desbrozadora manual o eliminando las malezas más desarrolladas mediante azadón ya que, al tratarse de un prototipo experimental, el equipo no estuvo disponible en ciertos momentos críticos de la temporada y no se pudo efectuar la aplicación en el momento oportuno.
Cosecha
La cosecha de la uva para vinificar se realizó de manera manual, utilizando cajas plásticas de 20 kg de capacidad. No se registraron diferencias estadísticamente significativas entre los tratamientos biodinámica (BIO) y orgánico (ORG), para los parámetros productivos evaluados en el cv. Cabernet sauvignon (Tabla 2.8.1). La producción promedio del viñedo en la temporada inicial (2009-2010) fue de 3,2 kg pl-1, en la cosecha 2011 fue de 3,3 kg por planta y en la temporada 2011-2012 fue de 1,8 kg pl-1. En la última temporada se registró una reducción cercana al 50 % en los parámetros de la expresión reproductiva. Esta disminución puede atribuirse a diversos factores, entre ellos por la reducción de la frecuencia y volumen de los riegos y su baja efectividad por problemas de nivelación. A ello se suma una poda de rebaje practicada para la renovación de los elementos de carga del viñedo, la cual seguramente afectó también la producción. El peso de racimos fue de 105,2 g en la temporada inicial, mientras que para durante la segunda cosecha alcanzó los 126,9 g en promedio. En la temporada 2012 disminuyó a un promedio de 59,4 g por racimo, reflejando la disminución de la cosecha por planta. Sin embargo, no se registraron diferencias entre los tratamientos.
La caracterización analítica de los vinos elaborados con las cosechas 2011 y 2012, siguiendo el protocolo de vinificación de la bodega experimental del INTA EEA Mendoza, se detalla en la Tabla 2.8.2. No se detectaron diferencias significativas entre tratamientos para cada cosecha evaluada significativas entre tratamientos para cada cosecha evaluada.
Se han observado que los degustadores detectaron una nota especiada más marcada y mayor acidez en los vinos del tratamiento BIO, mientras que para el resto de los descriptores no hubo diferencias significativas. Los vinos de ambos tratamientos tuvieron el mismo nivel de preferencia, por lo que las diferencias detectadas en la cata no influyeron en su predilección.










