En el mundo, cerca de 148.000 ha son destinadas a la producción de uvas orgánicas (uvas de vinificar, uva de mesa y pasas), lo cual representa el 2% de la superficie total (7,4 millones de ha). En Europa se encuentra el 86% de los viñedos manejados orgánicamente, siendo los mayores producto-res Italia, España y Francia (Hofmann y Willer,2010). En la Argentina existen más de 4.000 ha de vid (1,8%del viñedo total) y 55 bodegas bajo seguimiento orgánico. De la superficie total, el 54% está en la provincia de Mendoza con 38 bodegas elaboradoras,25% en San juan contando con 8 bodegas y 12% en La Rioja con sólo una bodega bajo seguimiento orgánico (García Rosolén, 2011). La producción de vinos orgánicos es cercana a los 6 millones de litros anuales (SENASA, 2011). En los últimos años se ha manifestado en la industria vitivinícola, una de las mayores tasas de incremento en las exportaciones, dentro de los productos orgánicos industrializados de origen vegetal (SENASA, 2009).
Los vinos orgánicos elaborados en Argentina son destinados a la exportación, sin embargo, el consumidor local comienza a demandar un producto percibido como más saludable e inocuo para el medioambiente. Se observa además un interés creciente, por parte de los viticultores, respecto de las prácticas denominadas orgánicas, biológicas o ecológicas aplicadas a la viticultura. La agricultura orgánica se basa en principios agroecológicos complementados por el registro de labores, tratamientos e insumos y la trazabilidad de la producción, confiriendo un valor agregado al producto primario.
En general, los viñedos de las tradicionales regiones vitivinícolas argentinas se ubican en zonas de clima árido y poseen, comparativamente, una baja incidencia de las principales plagas y enfermedades que afectan a la vid. Este hecho representa una oportunidad para promover la adopción de prácticas agroecológicas orientadas a:
·la sostenibilidad de la producción,
·la conservación de los recursos naturales y
·la minimización del impacto socio-económico y ambiental negativo inducido por la agricultura convencional.
A nivel local existen escasos antecedentes de investigación relacionados con el manejo orgánico del viñedo. Por ello, en el año 2009 se deciden establecer en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Mendoza del INTA diferentes ensayos experimentales que intentan abordar algunos de los principales problemas con los que se encuentran los viticultores. Se inicia, a principios del año 2010, el proceso de transición de manejo de un viñedo para constituir una parcela demostrativa de viticultura orgánica dentro del campo experimental de la EEA Mendoza.
La parcela de 4,5 ha obtuvo la certificación de la producción de uva orgánica a fines del año 2012.Dentro de ella se evaluaron distintas prácticas de manejo en el viñedo, entre las que se destacan el establecimiento de corredores biológicos, el uso de coberturas vegetales políticas, el control térmico de malezas, la elaboración de compost y el estudio del efecto de los preparados biodinámicas tanto en el compost como en el viñedo. Actualmente la parcela es visitada por estudiantes, profesionales y comunicadores, en el marco de reuniones, jornadas y cursos. En los próximos años se propone evaluar alternativas de uso de residuos industriales para la elaboración de compost, ensayar opciones para el manejo mecanizado del proceso de compostaje, relevar enemigos naturales, evaluar estrategias para control de hormigas podadoras, experimentar alternativas para reducir el contenido de dióxido de azufre en vinos y estudiar la rentabilidad del sistema de manejo.
Uso de preparados biodinámicas en viñedos
Es necesario destacar que en los últimos años hubo una gran difusión de las prácticas de agricultura biodinámica aplicadas a la viticultura. Estas técnicas han sido adoptadas por diversas bodegas del mundo y existen experiencias recientes a nivel local. Previo a la aparición de la agricultura orgánica el método biodinámica ya había sido desarrollado en 1920, en respuesta a la preocupación de los productores por el deterioro del suelo y la salud de sus cultivos (Steiner, 1993). La agricultura biodinámica comprende una visión holística que enfatiza la construcción del suelo, una mayor diversidad de cultivos, animales y vida silvestre (Koepf, 1990). Los insumos externos son minimizados, a la vez que se optimiza el aprovechamiento de los recursos propios, eliminándose el uso de fertilizantes y pesticidas de síntesis química. Las prácticas biodinámicas comprenden, entre otras, el uso de una serie de enmiendas minerales, orgánicas y de plantas fermentadas incorporadas en el compost, el suelo y el cultivo. Estas sustancias no actúan como un fertilizante, sino que estimulan el ciclo de los nutrientes en el suelo, promueven procesos fisiológicos como la fotosíntesis y optimizan el desarrollo y estabilidad del compost (Koepf, 1990). El hecho de que los preparados biodinámicas tengan un efecto benéfico sobre los cultivos es muy controvertido (Barquín y Smith,2006). Sin embargo, algunas investigaciones advierten pequeñas diferencias que pueden contribuir a la calidad del compost (Carpenter Boggs et al., 2000) y de la uva de vinificar, aunque con dudosa significancia práctica (Reeve et al., 2005).
Son escasas las investigaciones en viticultura biodinámica a nivel mundial y no existen experiencias locales sobre el tema. Hasta el momento no se ha podido concluir que el uso de los preparados tenga un efecto significativo sobre la calidad de la uva o el vino elaborado. Debido a que algunos productores han adoptado la práctica y otros comienzan a consultar respecto de su eficacia, surge la necesidad de comprobar y cuantificar este potencial efecto mediante el empleo del método científico. Se estableció un ensayo para verificar el efecto de los preparados biodinámicas en el compost y el viñedo. Se definieron dos tratamientos, uno con la aplicación de los preparados biodinámicas (BIO) y otro sin ellos (ORG). Los tratamientos fueron asignados a ocho parcelas de 0,34 ha cada una, en un diseño de bloques completos al azar con cuatro repeticiones. En las secciones 2.3, 2.4 y 2.8 se detallan los resultados preliminares obtenidos hasta el momento.










