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Agro Sustentable

La producción de la vid de forma amigable con el medio ambiente y el resultado de vinos orgánicos

La producción de vinos también puede estar atravesada por buenas prácticas que tengan como finalidad el cuidado y la conservación del ambiente y de los recursos naturales. 

Reducir los efectos negativos en los suelos productivos, gestionar mejor los recursos como el agua y la energía y aumentar la biodiversidad, son algunos de los aspectos que se tienen en cuenta al momento de optar por un modelo productivo respetuoso con el ambiente. En esta línea, lograr un vino de calidad requiere de determinados esfuerzos de los diferentes actores de la cadena productiva, desde el productor hasta el consumidor final. 

La Federación Española del Vino se ha unido a ciertas entidades globales para trabajar en mecanismos de producción que alienten a ciertos cuidados y acciones productivas dentro de los viñedos.

Estos trabajos conjuntos permiten que las bodegas y los productores de vinos puedan contar con programas de ayudas financieras para poder ajustar sus condiciones de producción y seguir avanzando en el sector.

Dentro de la variedad de vinos, hay muchos consumidores que al igual que lo que ocurre con otros productos, optan por vinos orgánicos. El objetivo del cliente es conocer los procesos de elaboración y los ingredientes que componen la bebida. 

Además, lo que se busca es que la producción y los resultados obtenidos no generen fuertes impactos en el ambiente ni tampoco entorpezcan la gestión y disponibilidad de los recursos naturales. 

Para que un vino orgánico llegue a manos del consumidor, es necesaria contar con una serie de prácticas que empiezan con el crecimiento de la vid y siguen hasta la distribución, teniendo en cuenta las etapas que incluyen la conversión de la uva en vino, el envasado y la comercialización. 

Producir vinos que cuidan el medio ambiente

Haciendo un recorrido global, en España son más de 900 mil hectáreas destinadas a la producción de vinos.  Hay 17 comunidades independientes que generan más de 300 mil puestos de trabajo en la región. En México, el sector brinda más de 500 mil empleos  y en Argentina, la producción llegó casi a los 11 millones de litros. 

De todos modos, detrás de estas cifras importantes de producción hay severos daños contra el medio ambiente. Muchos de los procesos de producción del vino que son tradicionales provocan daños severos en el entorno natural y en los recursos naturales, sumado a cortas acciones que alientan a una desigualdad social y a la existencia de zonas vulnerables y pobres. 

Para sobrellevar estas situaciones, hay muchos productores de vino que se están inclinando por la adopción de buenas prácticas que busquen cuidar el ambiente y garanticen un buen manejo de los recursos naturales.

Para concretar estas acciones es esencial que dentro de las fases productivas se implementen prácticas que promuevan el cuidado y la conservación de los recursos tales como el agua o el suelo. Esto logrará que también se conserve el estado de la biodiversidad, y en algunos casos, tener la oportunidad de aumentarla. 

En esta dirección, la elección de fuentes de energía no renovables puede colaborar a tener este modelo productivo dentro de los viñedos. Una mejor producción también puede estar enfocada en la elección del  transporte, optando por medios de transportes más ecológicos y envases que se puedan reciclar. 

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la elección de los modos de producción. Elegir determinadas técnicas más naturales, hará que los resultados sean diferentes. Hacer un uso más eficiente del agua, mediante la elección de ciertos sistemas de riego más efectivos y la reducción en el uso y la aplicación de productos fertilizantes químicos o tóxicos. 

El factor social dentro de la producción de vinos

En términos sociales, la producción de vinos orgánicos promueve y garantiza el bienestar de las personas que son parte de los procesos productivos. Esto alcanza aspectos que van desde las condiciones que tiene un establecimiento hasta la seguridad que garantiza el viñedo..

La forma en que se traducen los aspectos sociales dentro de la producción de vinos, está vinculada con mejores condiciones laborales y la garantía de un ambiente seguro y confiable. 

Además de generar buenas condiciones para aquellos que trabajan en la producción de los vinos, este modelo está orientado a garantizar el fomento de las economías locales, ofrecer productos de mejor calidad, aumentar el empleo en la zona e incrementar la biodiversidad existente. 

En definitiva, la idea de este modelo productivo es generar lazos fuertes con todos los actores involucrados en la cadena, desde los productores hasta los consumidores. 

En esa dirección, este enfoque busca promover el bienestar de las personas, generar  comunidades rurales más sólidas y conservar la actividad de las bodegas tradicionales. 

Cambiar la perspectiva, dará vinos de mejor calidad, productos que serán más elegidos por aquellos consumidores conscientes y las bodegas se podrán posicionar mejor dentro del mercado competitivo.