La parcela demostrativa de viticultura orgánica comprende un viñedo cv Cabernet sauvignon de 2,8 ha de extensión, un viñedo cv. Sauvignon blanco de 1,7 ha,85olivos perimetrales y un sector inculto de 1,9 ha de superficie. Se encuentra ubicada en la EEA Mendoza INTA, Luján de Cuyo. El viñedo fue implantado en el año 1994,con un espaciamiento de 1,5 m entre plantas y 2,5 m entre hileras, y desde ese momento fue manejado de manera convencional. Las plantas se mantuvieron mediante poda corta, con pitones de 2 yemas dispuestos en cordones laterales, conducidas en un sistema de espaldera alta. La parcela posee riego superficial por melgas sin pendiente en el sentido de las hileras. A partir de marzo de 2010 la parcela ingresó en el proceso de certificación de producción orgánica bajo el seguimiento de una certificadora acreditada (Organización Internacional Agropecuaria; OIA). Se diseñó un plan de manejo orgánico con el objetivo de dar cumplimiento a la normativa vigente. Periódicamente se elaboran una serie de informes para asegurar la trazabilidad de la producción. Entre ellos, se mantiene un registro detallado de las labores culturales y los tratamientos fitosanitarios efectuados; se registran momentos y tipo de manejo cultural del viñedo; se detallan: fecha, dosis y modo de realización de las aplicaciones fitosanitarias; además se conserva un registro de los insumos adquiridos (agroquímicos permitidos, semillas, etc.). Luego de cumplir tres temporadas en el proceso de transición, la cosecha del año 2013 obtuvo la condición de producción orgánica.
Manejo del suelo
En el sitio interfilar se sembró, durante el mes de septiembre de 2010, un cultivo de cobertura polifítico permanente con especies de ciclos anuales y perennes. La cobertura verde estuvo compuesta por una mezcla de gramíneas (Festuca rubra, Lolium perenne, L. multi-florum, Bromus unioloides), leguminosas (Lotus tenuis,Trifolium repens, T.fragiferum, T.pratense, T.balansae),compuestas (Tagetes sp, Calendula officinalis) y crucíferas (Brassica sp). Los objetivos fueron favorecer la biodiversidad y la disponibilidad de refugio y alimento para los insectos benéficos (parasitoides y predadores). mejorar la estructura y la fertilidad del suelo, incrementando su actividad biológica y previniendo la erosión.
La cubierta herbácea fue manejada mediante segados periódicos, realizados interfilar por medio, con una frecuencia de entre 3 y 4 desbrozados anuales. Con ello, se buscó favorecer la floración y resiembra de las especies anuales, además conservar nichos para el establecimiento de insectos benéficos.
Luego de dos ciclos vegetativos del viñedo se observaron problemas con el avance del agua de riego debido al efecto de la cobertura verde y a la acumulación de rastrojo de los segados. Para solucionar este inconveniente se realizó un surqueado a ambos lados de la hilera de plantas de vid, utilizando dos discos de arado trabajando hacia el centro de la hilera, esta labor facilitó el avance del agua mejorando la eficiencia del riego. Durante el mes de marzo de 2012, se ejecutó un rastreado interfilar por medio para retocar niveles y asimismo reducir la competencia entre la cobertura y la vid, determinada principalmente por la disminución de la dotación de agua para riego registrada durante la temporada.
En los años 2009 y 2012 se efectuó un muestreo del suelo para realizar un seguimiento de la riqueza en macro y micronutrientes, materia orgánica (MO) y salinidad. La textura del suelo es franco limosa, con un volumen de sedimentación medio de 108 cm3 g-1. El análisis inicial determinó un contenido medio de nitrógeno (N) clasificado como “bueno”, con “pobres” niveles de potasio (K) y “muy bajo” contenido de fósforo (P). Respecto del contenido de sales no posee limitaciones para el crecimiento y desarrollo del cultivo de vid con un valor medio de 1,0 dS m-1, mientras que la vid puede soportar más de 3,0 dS m-1 sin mayores inconvenientes.
Tecnológicas de Sistemas de Producción Agroecológicos
De los análisis realizados durante el año 2012 se observó que los contenidos de MO se mantuvieron más o menos constantes en valores cercanos a 1 %, con una leve tendencia al aumento del contenido. Los valores totales de N aumentaron, pasando de 688 a 971 mg Nk-.Del mismo modo, los contenidos de K y P aumentaron de 128 a 179 mg kg-1 y de 1,8 a 4,6 mg kg-1, respectivamente. En la Tabla 2.2.1 se observa cómo fue la evolución y de qué manera cambió la clasificación del suelo desde que se inició la transición a la certificación orgánica. El manejo de la fertilidad en la parcela, mediante la aplicación de compost (sección 2.4) y el establecimiento de coberturas vegetales, sin duda tuvieron una influencia positiva en la evolución de los macronutrientes.
Manejo de canopia
El manejo de canopia incluyó la realización de tareas de eliminación de brotes sobre el tronco de las plantas de vid (deschuponado) y eliminación de brotes sobre el cordón de conducción (desbrote), las cuales fueron realizadas a las pocas semanas de la brotación del viñedo. Luego de algunos meses se realizó el cruzado de brotes, y cuando los brotes sobrepasaron la estructura de conducción se llevó a cabo el despampanado. Por último, durante el invierno se realizó la poda del viñedo. En algunos casos se efectúa una poda de rebaje para renovar los elementos de fructificación que se encuentran muy envejecidos y se alejan del cordón.
En las variables de la expresión vegetativa de las plantas no se encontraron diferencias significativas entre los tratamientos BIO y ORG ensayados. Durante cada poda se dejaron entre 20 y 22 yemas por planta. Las mismas mostraron un porcentaje de brotación cercano al 98 % en promedio. En las temporadas 2009-2010 y 2010-2011 el peso de poda promedio fue de 0,72 kg por planta y el mismo disminuyó a 0,42 kg por planta en la siguiente temporada (2011-2012). Esto se debió a la reducción del vigor de las plantas, la cual se refleja en la significativa disminución del peso individual de los sarmientos (Tabla 2.3.1). El peso medio de sarmientos fue cercano a 30 g inicialmente, pero en la temporada 2011-2012 se redujo a la mitad (15,2 g) ubicándose fuera del rango óptimo para canopias equilibradas (Smart y Robinson, 1991). Esta notable disminución en los parámetros de expresión vegetativa de la última temporada, se atribuyen a la reducción en la frecuencia y volumen de los riegos, y por lo tanto una mayor competencia por recursos con la cobertura verde.










