Reporte Cultivo

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Agro Sustentable

Fertilidad del suelo

El mantenimiento o el aumento de la fertilidad del suelo en la agricultura orgánica resulta fundamental para lograr la sostenibilidad del sistema. La incorporación de materia orgánica en forma de enmiendas constituye una práctica imprescindible para el pro-ductor ecológico. De esta manera, se mejoran las pro-piedades biológicas, químicas y físicas del suelo, lográndose un incremento en el contenido y diversidad de microorganismos y la disponibilidad de nutrientes para las plantas. Además, se aumenta la capacidad de retención de agua, la conductividad hidráulica, la densidad aparente, disminuye el grado de compactación y se eleva la resistencia a la erosión hídrica y eólica. Por lo tanto, la nutrición de los cultivos orgánicos se basa en la incorporación al suelo de estiércoles, compost, lombricompuesto, materiales vegetales (abonos ver-des, rastrojos), residuos industriales y fertilizantes orgánicos comerciales. También pueden utilizarse ex-tractos de compost que son preparaciones acuosas de material orgánico en compostaje o preferentemente compostado. Su aplicación mediante riego o pulverización, entre otros beneficios, provee nutrientes a las plantas y suelos, favorece el desarrollo de microrganismos útiles, reduce el impacto negativo del uso excesivo de biácidas, inocula microorganismos en suelos y hojas.

En 2004 se comenzaron a realizar ensayos de cebolla, zapallo y ajo con manejo orgánico, para evaluar su comportamiento ante una fertilización orgánica, prescindiendo de los agroquímicos de síntesis. Los mismos se realizaron en el predio experimental del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca (38° 41′ S: 62° 15′ o) sobre un lote sin laborear y sin aplicación de fertilizantes ni agroquímicos durante 6 años. El suelo es arenoso franco de baja fertilidad, sin problemas de salinidad, pH elevado y contenido medio de materia orgánica (2,29%), con leve inclinación y profundidad entre 0,5 a 1 metro.

Cebolla (Allium cepa L.)

Se evaluó la respuesta productiva del cultivo ante varias alternativas de fertilización orgánica e inorgánica.

En todos los años se utilizó cebolla tipo valenciana, cv. Valcatorce INTA, iniciando el cultivo mediante tras-plante. El sistema de riego fue localizado por goteo y el desmalezado fue mecánico entre hileras y manual entre plantas.

En los ciclos de cultivo 2005/2006 y 2006/2007 se realizaron ensayos que incluyeron los siguientes tratamientos:

Fertilización inorgánica: 100 kg/ha de fosfato diamónico + 200 kg/ha de urea en dos aplicaciones durante el cultivo.

·Fertilizante orgánico comercial Bio-Organutsa,1.000 kg/ha+50 kg/ha de roca fosfórica al trasplante y 12.000 kg/ha de Compost Ecoop (residuos de frutas y hortalizas) en una aplicación durante el cultivo.

·Compost Ecoop,6.000 kg/ha + 50 kg/ha de roca fosfórica al trasplante y 1.500 kg/ha de Bio Organutsa en una aplicación durante el cultivo.

Estos se distribuyeron en parcelas dispuestas completamente al azar, con tres repeticiones.

Los resultados obtenidos demostraron que el fertilizante orgánico comercial (Bio-Organutsa) produjo rendimientos similares a los obtenidos con la fertilización inorgánica. En relación al compost Ecoop, se determinó que su aplicación debería realizarse varios meses antes del trasplante para favorecer la mineralización del N orgánico (Fig.2).

El diámetro transversal de los bulbos correspondientes a los tratamientos con fertilización inorgánica y orgánica en su mayor porcentaje, fueron de calibre 5 (46 a 55 mm), clasificadas como cebollas de tamaño mediano, según las normas oficiales de tipificación de cebolla fresca para el mercado interno. En tanto, según el reglamento técnico del MERCOSUR, estarían dentro del calibre 3, con diámetro mayor a 50 hasta 70 mm.

En los ciclos 2007/2008 y 2008/2009, y con un diseño completamente al azar, se realizaron ensayos con los siguientes tratamientos:

·Fertilizante orgánico comercial, Bio-Organutsa,2.500 kg/ha + 50 kg/ha de roca fosfórica.

·Lombricompuesto de residuos domiciliarios,23.350 kg/ha+50 kg/ha de roca fosfórica.

·Compost de residuos de cebolla-estiércol vacuno, 15.625 kg/ha+50 kg/ha de roca fosfórica.

·Compost de residuos de cebolla-estiércol vacuno, 15.625 kg/ha + 50 kg/ha de roca fosfórica + extracto de lombricompuesto.

·Compost de residuos de cebolla-estiércol vacuno,33.000 kg/ha + 50 kg/ha de roca fosfórica + extracto de lombricompuesto.

La aplicación de enmiendas y fertilizantes se realizó antes del trasplante. Durante el ciclo del cultivo y semanalmente se aplicó extracto acuoso de lombricompuesto. Este se preparó a partir de 2 L de lombricompuesto y 8 L de agua en condiciones aeróbicas durante 48 horas. Los resultados obtenidos indican que con la aplicación de los compuestos orgánicos se pueden conseguir rendimientos aceptables, tanto para los comerciales como con el compost de residuos de cebolla y estiércol vacuno, complementándose con la aplicación de extracto acuoso de lombricompuesto. Respecto al tamaño de los bulbos, en todos los casos la mayor proporción obtenida fue de calibre 6, con un diámetro transversal de 56 a 65 mm (mediano)para el mercado interno. Para el reglamento técnico del MERCOSUR estarían dentro del calibre 3 con diámetro mayor a 50 hasta 70 mm y tamaño mediano. Como conclusión general se puede afirmar que resulta factible la nutrición de la cebolla en producción ecológica, mediante fertilizantes y enmiendas orgánicas, aplicados solos o combinados con extractos acuosos de los mismos.